Los estados emocionales son la consecuencia de la permanencia en el tiempo de las emociones. Tienen por lo tanto una mayor duración que estas, y tienen una correlación clara con las mismas. 

El esquema de cómo se relacionan lo vemos en la fórmula siguiente; 
Emoción + Pensamiento = Estado emocional.

Los estados emocionales nos acompañan con carácter de permanencia y la buena noticia es que son gestionables, a través del pensamiento que acompaña a la emoción.
A nivel individual, el hecho de que pensemos en el significado primario de cada una de las emociones, nos ayudará a entenderlas, y a fabricar pensamientos que nos faciliten gestionar los estados emocionales, y a transformar aquellos que nos limiten en otros que nos potencien.
Esto mismo se reproduce en los estados emocionales de los equipos. 
Un campo emocional determinado, más los pensamientos, juicios y creencias que el propio sistema tiene, dará como resultado un estado emocional determinado dentro del sistema.

Un ejemplo práctico.
Nuestro equipo es una productora de ficción cinematográfica con poca experiencia como equipo, con muchos miembros nuevos, y que tienen poca experiencia individual.


Sucede un hecho: se recibe el encargo de una serie nueva para Netflix.
Veamos cómo se comportan las distintas variables de la fórmula anterior.
Emoción: sorpresa ante la noticia.
Pensamiento: Tenemos poca experiencia y no vamos a ser capaces de acometer el proyecto. Lo vamos a perder.
Estado emocional que se instala en el equipo; de miedo y desánimo. Muy posiblemente se pierda el proyecto.


Veamos qué hubiera pasado con una línea de pensamiento diferente sustentada en otras creencias más potenciadoras.


Sucede el mismo hecho: se recibe el encargo de una serie nueva para Netflix.
Emoción: sorpresa ante la noticia.
Pensamiento: Tenemos poca experiencia pero muchas ganas. Somos un equipo multidisciplinar sobradamente preparado sin casi experiencia pero tenemos recursos y si no sabemos algo podemos buscar a quién preguntar.
Estado emocional que se instala en el equipo; de reto. Se hará el trabajo, mejor o peor, pero el equipo crecerá con el proyecto.
Al igual que los individuos, los colectivos sienten en función de cómo piensan, y lo reflejan en sus conversaciones, comportamientos y actuaciones. Hay una estructura de coherencia entre cómo piensa, siente y actúa un sistema.
Estos tres elementos tienen una correlación alta y positiva lo que significa que cambiando el actuar puede cambiar el sentir y el pensar. O que cambiando el sentir puede cambiar el pensar y el actuar. Tocando cualquiera de las tres teclas, resuenan las otras dos.


Los equipos instalados en el resentimiento o en la resignación hace que estos se queden acomodados en la autocompasión, en el fatalismo, en el rencor y en la inacción en su caso. Están derrotados y sin iniciativa. Las consecuencias de esto en los mismos pueden ser fatales, viéndose comprometido gravemente su existencia.


Los equipos que sin embargo están instalados en estados emocionales de serenidad y ambición, promoverá acciones más positivas, abiertas al aprendizaje, al reto y a la creatividad, y sus acciones serán más claramente expansivas. Estos equipos están más orientados al resultado y al cambio, y sus acciones son por tanto más efectivas.
Volviendo al ejemplo anterior, ¿En qué estado emocional situarías a nuestro equipo en cada parte del ejemplo?

José Luis Cledera